Sunday, April 29, 2012

Yo aviso

En un mundo cada vez más visual tal vez estos recortes de la realidad ayuden más a comprender las cosas. Está bien creer en algo pero es equivocado intentar arreglar todo e imponer a todos esa creencia... llegarán los viernes tras el consejo de ministros en que deban de dar alguna zanahoria si no quieren que los corran a palos.

Insisto y apoyo

Nuevamente apoyando esta causa... recordando las palabras de Santiago Ramón y Cajal:

"Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia."
"Conócense infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento."
"Lo más triste de la vejez es carecer de mañana."

Saturday, April 14, 2012

Podemos cambiar

Os traigo hoy un cuento, no un chisme, muy viejo. Este relato, "Las tres cartas de Teddy Stoodard", fue publicado por primera vez en 1976 en la revista “Home Life Magazine” como obra de ficción. Elizabeth Ballard hoy se llama Elizabeth S. Ungar (por el apellido de su esposo) y aclaró que este texto y sus personajes son una ficción.
Lo aclaró porque efectivamente como pasa con los mitos este cuento trascendió a su tiempo y a su autora y adquirió rango de historia... tanto así que algún avispado pastor de parroquia con el mismo nombre del alumno se hizo pasar por este personaje ficticio a ver si caían donativos auténticos a su iglesia.
La historia en sí sintetiza el valor y el sentido de la vocación en la enseñanza, un sector siempre incomprendido en nuestra sociedad bien por exceso bien por defecto, y el Efecto Pigmalión en entornos académicos (y laborales posiblemente) de Robert Rosenthal en el que se concluyó que efectivamente las expectativas del docente influyen en el desempeño del alumno.
Y en eso, en el poder de la expectativa, es en lo que hay que fijarse; si no creemos en nosotros mismos difícilmente los demás lo harán, y además, harán sangre con nosotros. Pienso en que igual que hicieron creer a un país que eran "de primera" y que estaban en la "Champion" también podrían hacer creer que podemos cambiar, cambiar sin la necesidad de sufrir porque esos cambios, los hechos a fuego, no perduran y los resentidos, ya se sabe, reman a la contra del rumbo... claro, aquí nos pasa como a la maestra; no nos hemos leído los informes de los que nos precedieron, o sea, no hemos aprendido de la experiencia. Es verdad que no podemos querer a todos por igual; primero los de nuestra cuerda y los demás que se jodan no dándonos cuenta de que todos somos el sistema y no se entiende una parte sin la otra.
 Y también como a la profesora nos cuesta ver el valor de las inversiones a futuro aferrados al presentismo y al "echar un día para adelante y ya se verá" porque no somos capaces de ver el sentido de las cosas, por qué ocurren (o no ocurren ).
Ojalá que cuando el país le dé el presente al maestro envuelto en papel viejo, no prefiera los regalos de oropel que le hacen los de fuera, no se deje llevar por los "amigos comprados" y crea en su muchacho.




Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.


Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que el no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.


En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.


La profesora de primer grado escribió:


“Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales… es un placer tenerlo cerca”.


Su profesora de segundo grado escribió:


“Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.


La profesora de tercer grado escribió:


“Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.


Su profesora de cuarto grado escribió:


“Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones se duerme en clase”.


Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy.Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que el había tomado de una bolsa de papel.


Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir: “Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.


Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.


Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.


Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.


La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson aceptó. Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias Mrs. Thompson por creer en mi. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.


Mrs. Thompson tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tu fuiste el que me enseñó a mi que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.

Saturday, March 24, 2012

La doctrina Roosevelt



"Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta."


Cuenta la leyenda que Franklin Delano Roosevelt dijo esta frase en referencia a Anastasio Somoza García (1896-1956), dictador nicaragüense, si bien en realidad lo dijo su mano derecha en aquel entonces, el Secretario de Estado Cordell Hull... esperemos que no fuera por esa frase por lo que Cordell obtuvo el  Premio Nobel de la Paz.
Esta frase es la lógica evolución de la "doctrina Gran Garrote" propiciada curiosamente por el otro Roosevelt, Theodore, a principios del siglo XX.
Con el paso del tiempo esta expresión se fue colando en el acervo cultural viniendo a significar un vicio muy común en sociedades, instituciones, empresas y en general todo tipo de organizaciones: " Sí, sabemos el tipo de gente que tenemos, bien como clientes o bien como colaboradores, no importándonos si son o no productivos o molestos siempre y cuando su comportamiento no altere el estatus quo de la organización".
Pasa en muchos sitios: "La mierda no se revuelve porque apesta, espere a que seque". Este pensamiento, curiosamente, es propio de sociedades ya maduras, incluso aquilatadas... nuestra especie prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer, algo ya bien sabido.
En lo pequeño y cotidiano es esa actitud de cierto pasotismo ante las miserias o injusticias dentro de los grupos en los que nos desenvolvemos; sabemos el problema de este o del otro pero no nos importa siempre que no nos moleste, y si nos molesta intentemos interponer a alguien para que nos sirva de parapeto, y si eso no es posible, excusas para no hacer nada porque después de todo no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista.
La doctrina Roosevelt en cierto sentido explica una parte de la pasividad o resignación ante la recesión actual; dado que es un fallo colectivo por un lado uno no puede hacer gran cosa y por el otro, como ya conocemos a los llamados a revertir la situación y a sus recetas, pues que tenemos ya culpables a los que tal vez en el futuro no nos importe besar en la boca con cuyos colmillos nos chuparon la sangre.
Esto es lo que hay.

Sunday, March 04, 2012

La Marioneta

Hoy ha terminado uno de mis duelos... hay duelos que son por lo perdido y otros por quiénes has perdido: Los últimos siempre dejan una experiencia fruto de haber convivido con el ausente y los primeros sólo dejan reflexión.
Me ha consolado ver que al cabo del tiempo no tenía tanta importancia y que los recuerdos te hacen fuerte y sobre todo te ayudan a tener esperanza en un futuro mejor.
Así que el viejito que está muy escondido dentro os trae a la memoria este interesante poema-monólogo del ventrílocuo Jhonny Welch  Este poema también titulado "Carta de despedida" se atribuyó en su día falsamente al escritor Gabriel García Márquez... cosa que él mismo desmintió en su momento.
Disfrutad la magia de estas palabras sencillas:

Si por un instante Dios se olvidara

de que soy una marioneta de trapo

y me regalara un trozo de vida,

posiblemente no diría todo lo que pienso,

pero en definitiva pensaría todo lo que digo.



Daría valor a las cosas, no por lo que valen,

sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más,

entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,

 perdemos sesenta segundos de luz.



Andaría cuando los demás se detienen,

Despertaría cuando los demás duermen.

Escucharía cuando los demás hablan,

y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.



Si Dios me obsequiara un trozo de vida,

Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,

dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.



Dios mío, si yo tuviera un corazón,

escribiría mi odio sobre hielo,

y esperaría a que saliera el sol.



Pintaría con un sueño de Van Gogh

sobre las estrellas un poema de Benedetti,

y una canción de Serrat sería la serenata

que les ofrecería a la luna.



Regaría con lágrimas las rosas,

para sentir el dolor de sus espinas,

y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...



No dejaría pasar un solo día

sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos

y viviría enamorado del amor.



A los hombres les probaría cuán equivocados están,

al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,

sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas,pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.



A los viejos les enseñaría que la muerte

no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres

He aprendido que todo el mundo quiere vivir

en la cima de la montaña,

Sin saber que la verdadera felicidad está

en la forma de subir la escarpada.



He aprendido que cuando un recién nacido

aprieta con su pequeño puño,

por vez primera, el dedo de su padre,

lo tiene atrapado por siempre.


He aprendido que un hombre

sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,

cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,

pero realmente de mucho no habrán de servir,

porque cuando me guarden dentro de esa maleta,

infelizmente me estaré muriendo .

Johnny Welch

Sunday, January 29, 2012

Raíces profundas

Volví a ver Raíces profundas (George Stevens, 1953),  el título original es Shane, en América también se le puso Shane, el desconocido y en Brasil Los brutos también aman. Básicamente cuenta la historia de la llegada de un forastero a un pueblo acogotado por un cacique local, algo por otra parte común en el contexto de la colonización del Oeste americano que transcurrió entre luchas por la propiedad de la tierra y su uso ganadero, minero o agrícola. La llegada de este personaje hace de catalizador tanto de lo pequeño y familiar de la famila Starret ( la devoción del pequeño Joey por el forastero y su forma de ver la vida y el amor platónico de este con la abnegada señora Starret) como en lo grande y público ( el duelo con el pistolero Wilson).


Tiene cierto paralelismo con un ya icónico cuento de García Marquez; El ahogado más hermoso del mundo, que también es la historia en este caso de un cadáver que llega a una remota aldea caribeña y que suscita entre los lugareños unos sentimientos tan intensos que la sola presencia del cadáver en cierto sentido revive al pueblo ya que se esfuerzan en darle el más renombrado funeral de la historia del pueblo y se comprometen a honrar su memoria haciendo al pueblo merecedor de ser lugar de su eterno descanso... y todo eso, después de todo, por un muerto desconocido pero que consigue en cierto modo hacer de espejo de las ansias y profundos deseos de los habitantes del pueblo.
Tanto Shane como el ahogado son invitados al cuento que acaban siendo protagonistas: Gente de paso que se quedó el corazón de los que ya estaban allí pero que consigo trajeron el don de hacer recordar que la fuerza para cambiar las cosas está dentro de cada cual y entre todos, que al igual que no hay que dejarse embaucar por "mirlos blancos" tampoco hay que confiarse de los mensajes repetidos; no por repetidos son ciertos, son muchas veces autoengaños que acaban estallando como burbujas... algo que ya nos resulta familiar en una España tan espumosa.
Pensé en esa campaña mediática, que al tiempo denuncia y anima, sobre la emigración fuera a buscar lo que no se tiene dentro... es verdad que no lo hay por ahora, pero sí se tiene; sabemos hacer las cosas bien pero no queremos hacerlas bien porque en el fondo, muy en el fondo, estamos conformes y confiamos tanto en los mirlos blancos como en los negros. Queremos ser como esos mirlos; pájaros que se lo llevan calentito a casa con sólo gorgojear a los oídos indicados la lisonja que quieren oir. Tenemos miedo, mucho miedo, no ya a salir del nido ( que lo hacen los pollos más fuertes y dejan a los enclenques morir atrás) sino a atrevernos a hacer el nuestro propio, no tal vez con las mejores ramas sino al principio con poco... pero no, deseamos ser como aquel o aquella, pocos queremos ser "yo mismo/a".
Los que se van fuera que sepan que lo primero que uno mete en la maleta es a uno mismo; tal como se es aquí, allá también.

Saturday, December 31, 2011

Sí pero No

"No hay mejor cuña que la hecha del mismo palo."
(Popular)
Ha sido un año malo. Afortunadamente no fue peor.
La isla, por decirlo así, aún no se ha hundido pero sí empieza a vislumbrarse un cambio. Mas no es un cambio ideológico sino simplemente generacional. Sólo el tiempo hace conversos y esa verdad está profundamente asumida.
Pasa en los colegios, en los equipos de trabajo,de deportes, de gobierno... siempre hay resistencia al cambio por más que una recesión, ya camino de una depresión económica, amenace. Se reconocerá o no su urgencia pero no hay cambio inmediato nunca ni aún viviendo en una situación tóxica.
Las actitudes hacia el cambio son cuatro; ("asumo el cambio sin más"), No ( "sobre el no no hay nada escrito, me quedo igual y ahí me las den todas"), No pero Sí ("mira, así de entrada tu rollo no me convence pero si me demuestras que vale me apunto")... y el Sí pero No (" qué guay, de puta madre, sí, sí, por supuesto que yo me arrimo al árbol más frondoso... pero mira vete tú primero que... es que... mmm, no sé ¿sabes?").
Los Sí pero No son abundantes en la isla, y también en esencia los más reacios al cambio y destructivos. Son indetectables al principio, sólo el tiempo los desenmascara porque como en todo lo importante es durar. Eso en una isla afectada de desmemoria y de presentismo hará que no se vean venir las cosas entretenidos en las tracas; ruidosas como una catarata (de obras) pero efímeras como crecidas de barrancos.
Entre los leñadores, tanto los que tumban árboles como los que dan leñazos, es bien sabido que poniendo una cuña hecha con un pedazo del propio tronco, éste cae con menos esfuerzo ... eso se sabe desde antiguo pero ha sido ahora cuando las cuñas, tanto morales como ideológicas han sido las protagonistas; los hijos, tanto los de sangre como los de ideas, han sido la cuña no sólo para el padre chico más conocido de la isla sino también para todos los que tienen hijos y ven su futuro, al menos el de los dineros, comprometido y acorralado.
En cuanto a la parte país de la isla... la recesión nos ha hecho descubrir que no hay derechas ni izquierdas, sólo pragmatismo, por lo menos cuando se mira de cintura para abajo, sea al bolsillo o a la cremallera, y viviremos más paradojas; no sólo hemos asistido a un gobierno de izquierdas haciendo políticas de derechas, sino que el que lo sustituyó se verá forzado a traicionar a sus amigos naturales, la banca y grandes empresarios, para romper el nudo gordiano de la deuda de las familias que no deja crecer al país. Cosas de las que reniegan como la dación en pago, regular las SICAV o centralizar las políticas contables autonómicas se verán obligados a tratarlas. Mientras arreglan los dineros quizás cosas más importantes se pierdan por el camino, después de todo un país no es sólo bolsillo sino también cabeza y corazón para administrarlo y rentabilizarlo, y nada se ha dicho sobre esas otras partes del cuerpo.
En cuanto a la parte hombre de la isla... ha sido un año de crecimiento con momentos dolorosos por empatía. Se demostraron a sí mismos los que se llaman una gran familia que les era un pariente desconocido. Mas me asusté a mí mismo descubriendo que no me importaba... el año me dejó bien; ya no siento resentimiento, ahora siento compasión.
Ojalá para el próximo sienta ilusión.